Son las 2:34 de la mañana y me puse a leer un poco de "cultura general" en Wikipedia, se me ocurrió poner en mi búsqueda el termino "Cúcuta" y entró en mí ese patriotismo, ese orgullo... pero entonces caí en cuenta de la verdad, estoy inmersa en una ciudad con una relevancia historia casi invaluable, pero con unos habitantes que no son cucuteños, no sé de donde vinieron.
A la gente poco le interesa de donde vinimos o cuales fueron nuestros antepasados, a los cucuteños solo les interesa saber a cómo está el bolívar, largarse pronto de esta ciudad con pocas expectativas para sus vidas, leer diarios morbosos y pobres tanto en redacción como en investigación y pulcritud y con esto no digo que yo no sea así, yo también quiero largarme, porque me da vergüenza con aquellas personas que lucharon hace muchos años para levantar a la "Muy noble, Leal y Valerosa" Cúcuta.
Mi impulso para escribir ésta entrada surgió porque al continuar mi lectura recordé un excelente proyecto de investigación que estaba adelantando hace un año en la universidad: "La reconstrucción de las expresiones folclóricas de los Motilón-Barí" (que después de ahondar en el tema lo cambiamos a solo Barí, ya que Motilón era un termino despectivo que utilizaban los españoles para llamar a nuestros verdaderos descendientes).
Tener la certeza de mi pasado, nuestro pasado, el pasado de los cucuteños, siempre ha sido una inquietud personal, así que ese proyecto de investigación hizo satisfacer muchos cuestionamientos que en ese entonces pasaban por mi cabeza.
Mi proyecto de investigación no pudo llegar a su culminación porque solo tres personas estaban interesados en el tema, Katalina, Marisol (compañeras de estudio), Yahir (profesor) y yo. Es decepcionante ver la poca acreditación y motivación que la universidad en donde estudio le da a la investigación, con este proyecto, participamos en varios concursos, a cuenta de nosotros mismos; pues el claustro no nos proporcionó ningún tipo de ayuda.
Los resultados finales del proyecto eran muy prometedores, no solo para nosotros como investigadores directos, si no para la comunidad Nortesantandereana en general, pues permitiría no solo reconstruir, si no fortalecer y revivir las costumbres propias de nuestros arraigos, de una comunidad indígena, a la cual solo hacemos referencia por la estatua del indio que vemos al entrar a la ciudadela de Juan Atalaya, permitiría también identificar y promover su folclor musical, dancístico y demosófico, tener un registro documental, un museo itinerante y representaciones con los diversos grupos culturales de la universidad, en fin, nuestro objetivo principal era interceder de manera directa, en la preservación de un pueblo indígena que ha luchado por décadas ante el monstruo del accidentalismo, contra la mano ruin y trapacera del hombre blanco.
La realización del estudio de campo, característico de la investigación con un enfoque etnográfico como la nuestra, era la etapa más importante, ya que era la parte casi final en donde después de una amplia investigación bibliográfica y documental, nos introducíamos en la comunidad para corroborar y registrar de manera directa las experiencias y vivencias del grupo etnico, etapa que también nos permitiría tener el aval de la comunidad para mostrar los resultados finales del proyecto.
De verdad que lo intentamos, buscamos a muchos Baris que viven en la ciudad, fueron experiencias enriquecedoras, llenas de historias que solo se leen en los libros de Mitos y Leyendas Colombianos, nos comunicamos con "Asocbari" y con su presidente, estábamos muy interesados en ir a las reuniones que se realizan cada seis meses en donde se conglomeran las 23 comunidades.
En fin, ya siendo las 3:11 de la mañana, llego a la conclusión de que fue una perdida muy grande no poder mostrar los resultados que tanto anhelábamos, pero a titulo personal, yo no perdí y me doy por bien servida porque aprendí, sé que es el Barí-ara, se quien es Sebaseba, sé que es un bohío, sé lo importante que es para ellos Ishtana, supe cual fue su historia y ahora sé que la "Raza Motilona" está muy lejos de los estadios cucuteños en donde tanto se preconiza este término, ahora entiendo y me sumo a la causa, pues ellos son los verdaderos guerreros Motilones, porque lucharon y aún luchan por lo más importante que tienen, su Ishtana; su madre tierra, el territorio del Catatumbo, sumido por la ambición del occidentalismo, por el petroleo y la deforestación.
A ellos les dedico ésta entrada.